23 de abril de 2016

Tiembla / ruth llana

anselm kiefer . Las mujeres de la Antiguedad



anselm kiefer / Las mujeres de la Antiguedad





…residuo, resto, rastro, envés de la palabra, el después basto armado a la materia, a lo materializable, al clínico mirar de lo invisible, mirar en el no-mirar. “Mirar con el miedo de ver con el desprendimiento”. Grito, silencio, dejercer la progresividad y oler el tiempo, y mientras, un yo disuelto en el azar de un cuerpo. TIEMBLA. Tiempo. ¿Qué tiempo Ruth, o, tiempo? ¿Un registro interior que extiende el desierto? Tocar los diafragmas, las agujas del tiempo. Extender Ruth manuscrito huésped con lascas desgarrando el laboreo, la domesticación, Ruth derrama dentro de inciertas inscripciones lo bello, tolerancia dentro de la estirpe. 
tassili n'ajjer mujeres recogiendo grano . 5000,6000 a.c.










RUTH LLANA

TIEMBLA
EDITORIAL
Point de lunettes
Sevilla 2014


MIRO. Siento los pies mojados de arena y olas. Vienen. Agarran. Sueltan. Retuercen, blancas, añil, la noche. Muerden los extremos. Se alejan.

Cal y torre se yerguen mis piernas ante el atardecer del círculo y mi reflejo. Desaparece. Te quiero Lizzy se hunde el cuerpo y las ondas delatan breve ante los ojos lo que puedo ser y es.
Te quiero Lizzy, y se hunde el cuerpo. Te quiero. Vienen. Cuerpo arrastrado por la marea, con peces en los ojos, con el lucero de la noche clavado en la frente, como un tercer ojo en la nuca.
Miro. Soy pronta ya una superficie redonda bajo mis pies. Un círculo. El engranaje eterno. Sostengo la circunferencia con el rostro, porque pronto, yo, la metamorfosis. Y hacia arriba, estirarse, hasta que crezca un árbol enfermo en la columna y ellas lo lengüen para resucitar sus recuerdos. Pronto, diga él, entonces, la lengua llena de arena.
Miro. Vienen. Llevo su sal en mis muñecas. Aún no – tocas. Estás recogido en un lago. Lo dijeron: Ahí no flota el cuerpo, se hunden, las palabras, te quiso Lizzy. El cabello que cuelga el movimiento bajo el cráter.
No era su naturaleza. No me volví para verlo.

No te veré morir.


ii

[¿Puedes tomar mis manos o calentarme? Quédate conmigo 
hasta que pase el horror. Está todo tan vacío a mi alrededor:[…] No 
tengas miedo. Por favor; tócame. Por favor háblame. 
Toma mis manos y caliéntame. [Toma mis manos.]
(Gritos y susurros), Ingmar Bergman


No te veré morir no te veré morir no te veré morir no era una respuesta quizás cómo responder, no veré nacer a nuestros hijos, no no veré nacer, no veré. No existirán, no estaremos allí. Si recurro a la bondad, solo si y recurro a la bondad ella no es mezquina el miedo a decir esta es mi casa, esta soy y golpeo para identificarme entonces el ruido de mi mano contra tu cara (pared) no veré morir a tus hijos, no los veré nacer de mi vientre, no te veré irte, no me acercaré a la ventana, mamá cuídame hasta que me muera, enséñame a disparar no quiero pasar hambre Pasaré la mano dejaré mi huella, no te olvides si me marcho y estoy lejos y no puedes.
Tócame y perdóname, esta es mi voluntad, si te señalo ¿estarás? Existe la soledad de mi dedo por contraposición pero no te olvido no te veré, no te veo, dónde estás. No me dejes sola.


He aquí uno de esos libros para sentir. Rebasar el realismo como el idealismo hasta empujar la palabra a un abismo para que cante, la intuición entre el deseo de la repetición. La recitación que amansa la tierra, cuida la fiera cachorra de sí misma hasta que sea demasiado tarde: Arda el asilo de los días.


iii


“Los excrementos son la respuesta más íntegra de la tierra. El ritual de acontecer así, en la gracia del deshecho”.

LLEGARÁN. Vendrán ellas. Pasarán por encima de mi piel. Rodearán mis huesos. Sostendré el grano de sal en la lengua.
Sostendrá aquello de mí lo luego, lo después de mí. Vendrá a ser entonces eso la forma de una negación. Nadie podrá implorar el regreso, la tasación de su peso cambiado, la inquina.
Mira al horizonte. Inseminará la tierra.



Y el corazón violento y el corazón rojo y el rojo y uno rojo y las arterias infinitas y el disparo y el cazador y sus venas unidas a las del ciervo y las de su cornatura en la pared y las de mis huesos y las de los suyos y las de los tuyos y aquello que me era lo contrario y lenguaje y el suyo y la descripción de lo que vi y el reflejo imparable del miedo y el horror y por qué el abandono precoz y el modo en que toco y digo y en el modo en que por eso amo y el modo por eso y siento rojo y blando y el definitivo para madre y útero y que todo lo que signifique sea una razón y la única para poder decir que tocas y por cómo tocas queriendo decir que tienes el peso en las manos pudiendo sentirlo y verlo y puedo tocarlo el mar en los tobillos arrancándome los muslos arrancando la postura arrancando el acto de reposo para repetir el movimiento encadenado y que solo sea y el peso y que sea eso por lo que yo vea que alguien que soy te dice “es por cómo” y tocas y retienes el cuerpo y su peso y vuelve a ser el cazador el recorrido la presa el venado las astas torcidas como las raíces de un árbol en mi pecho como la voz que se arranca de la tierra y hace vibrar los músculos para darle voz a la criatura que corre, corre, conmigo, corre, contra mí.






RUTH LLANA

TIEMBLA
EDITORIAL
Point de lunettes
Sevilla 2014



A veces después de mirar, el abandono recrea el residuo leprótico de aquellos que imprimen el abceso, o exceso de sentido, que el cuerpo no tolera.

Mirar es tocar. Sin embargo después de mirar se agolpan en la boca como vestigios y muertes difíciles de clausurar las notas la permisión de un proceso permeable tan solo al desajuste la sacudida.

Recostarse sobre la hierba y acunarse en la sombra de ruth es dormir la luz, red y ahuecada escucha de este tacto Temblor.




LA vida es un reflejo deformante.



El tacto, alarido, [La represión crea el objeto que va a rechazar. JuditButler] acción y materia, tactualidad, tac para habitar al otro y habilitar al otro. Para habitarlo en la calma que nace de tierra. Anido, tacto. Y plenitud del salvaje. Y como decía Francisco Ferrer Guardia del niño “saber ofrecerle lo que pide; (le) basta estudiar la vida primitiva de los salvajes para saber lo que desea hacer.”  En esta/la poesía de Tiembla habita un eros sublimado, en el silencio, en la humedad del margen lejos del candor de un logos. 
Creo que he tenido suerte al leer este poemario.




Y si te ven no te des la vuelta

No tienen rostro los enemigos, solo pisadas tras tu sombra. No tiene sombra tu cuerpo sino pisadas, cemento, mentira.

Sujetas las herramientas, miras el foco, te acercas, crees que te estás acercando, te estás acercando,

Caen las herramientas de ti, desfigurado, del pecho a la cadera, tu tronco
Se extiende
Pero sonríe
Sujeta las herramientas, acércate, te estás acercando,
Sobre el viaje llegas

La dura capa antes

y

Tocarás la piel dentro de la piel, te estarás acercando

Pero no te des la vuelta si te miran no si te ven no te des
la vuelta

Y sonríeles
A los enemigos
Con la fascinación en la mueca para que no empobrezcan

Te estarás acercando.


[R.LL.]



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